
El Padre Moreau fundo la congragación basado en su deseo de extender el reino de Jesucristo. El pensaba que los esfuerzos unidos de un grupo eran mas adecuados para las necesidades que quería satisfacer con loes esfuerzos de individuos aislados. En su primera carta circular a los Hermanos escribió: “... En la unión esta la fuerza.”
Aunque desde el principio la variedad de nuestras respuestas a necesidades apostólicas ha formado la vida que tenemos juntos, seria un error pensar que el padre Moreau veía en la comunidad una estrategia para la efectividad apostólica. Al interior de la comunidad se preocupaba por la “unión de esfuerzo” pero como algo que tendía “hacia una unión más perfecta de corazones que es el fundamento de la unidad y la fuerza de Santa Cruz.” Me parece que seria correcto decir que nuestro fundador pensaba naturalmente en la comunidad.
El veía en una comunidad unida lo que Cristo quería para su Iglesia y lo que el Espíritu Santo había hecho de los primeros creyentes.
El concebía la relación de los religiosos entre si y con sus superiores en términos de unión. Veía la relación entre las comunidades locales y entre las tres sociedades también en términos de unión, y escribió en las reglas de 1858: “Los miembros de la Congregación vivirán siempre juntos como buenos amigos”. Insistía en la participación extensiva en el gobierno de la Congregación y en la necesidad de consulta con los religiosos, pues consideraba, Santa Cruz “la obra de todos y cada uno”, escribió: “ante los ojos de Dios y de los hombres somos todos responsables por la Congregación individual y colectivamente.
El Padre Moreau quería que Santa Cruz fuera una comunidad religiosa con aprobación papal. El mismo había hecho votos privados de pobreza, castidad y obediencia antes de ordenarse de sub-diacono. Había intentado persuadir al Padre Dujarié para introducir los votos de religioso entre los hermanos mucho antes que el se convirtiera en su superior e insistió en introducirlos en las dos Sociedades de hombres, aunque esto ocasiono el retiro de un buen numero de hermanos y sacerdotes. Cuando el obispo Bouvier se negó a permitir que las hermanas hicieran votos en LeMans (Francia) envió a la madre María de los Siete Dolores una diócesis donde el obispo estaba dispuesto a permitir la profesión religiosa.
Las razones por las cuales nuestro fundador quería Santa Cruz fuera una comunidad religiosa canoníca son fáciles de precisar. Primero los votos proporcionaban estabilidad. La experiencia de las sociedades de los hermanos mostraba lo difícil que era lograr la estabilidad sin que los miembros tuvieran un compromiso formal, segundo, los votos aseguraban la calidad de vida necesaria para llevar adelante la misión de Cristo. El P. Moreau no era un hombre para hacer cosas a medias. Esperaba que los miembros de la congregación “se esforzaran constantemente por lograr la vida perfecta” es decir “reproducir la vida de Jesucristo.”
Para nuestro fundador, profesión religiosa en Santa Cruz nos comprometía con la realidad concreta que era Santa Cruz. En sus reglas coloco el tratado sobre los votos, no al principio si no hacia el final, después de una descripción de tallada de la vida a la cual nos comprometían. En la misma formula de profesión introdujo un compromiso explicito a participar en el apostolado de Santa Cruz y mantener la unidad de la comunidad. Por este motivo nuestras actuales constituciones explican los votos como un compromiso, en forma individual y en su conjunto, con Dios en Santa Cruz o con todo lo que Santa Cruz es.
Hay todavía otra dimensión de Santa Cruz que era de vital importancia para nuestro fundador… La intensión del Padre Moreau era que las sociedades (Hermanos y Sacerdotes) colaboraran estrechamente, Cuando los obispos de Indiana y Quebec pedían solo hermanos, el insistía en enviar a Sacerdotes y Hermanas también. Cuando las autoridades eclesiásticas pedían solo sacerdotes, el insistía en enviar Hermanos también o Hermanos o Hermanas. De esta manera prácticamente no había ninguna fundación importante en que no estuvieran presentes las tres sociedades. Cuando Pío IX rechazo la solicitud de aprobar la congregación porque incluía a hombres y mujeres pero ofreció aprobar a las hermanas por separado, el Padre Moreau hizo varios intentos a través de los años para persuadir al Papa a reconsiderar su posición.
Pero mas importante que el hecho de la reunión de las sociedades es el tipo de la unión que el fundador quería. El concebía las situaciones como autónomas y con iguales derechos: los tres “capítulos mayores” de las Sociedades debían formar el capitulo general de la congregación y tomar juntos todas las decisiones mas importantes. Aunque con el tiempo las hermanas fueron separadas por lo menos la visión del fundador respecto a las Sociedades de los hombres fue confirmada por Roma: la aprobación oficial de 1856 y declaro digno de alabar “este instituto de sacerdotes y laicos que están tan unidos por vínculos de amistad que mientras cada sociedad conserva su propia naturaleza, ninguna domina sobre otra, si no que colaboran de la mejor manera posible para lograr sus metas.”
Las implicaciones de la visión del Padre Moreau son extraordinarias, si las examinamos en el contexto de su época. El quería que una Sociedad de religiosas tuviera iguales derechos con las Sociedades de hombres mucho antes que las mujeres tuvieran derecho de voto sin hablar del movimiento por la liberación de la mujer. Quería que una sociedad de religiosos laicos tuviera los mismo derechos que una sociedad de religiosos laicos tuviera los mismos derechos que una Sociedad de religiosos clericales en una época en que se suponía que el rol de laico en la iglesia era pasivo y se pensaba que la toma de decisiones eclesiásticas era prerrogativa del clero. En vista de los cambios en la iglesia que se han pedido tanto durante como desde Vaticano II ¿no debemos considerar sus ideas proféticas?. Aun hoy día parece que esta visión de unión, igualdad y colaboración es una que no llegara a ser realizada plenamente a nivel de toda la iglesia hasta algún día en el futuro.
Casi inmediatamente después de establecer la Congregación en Padre Moreau empezó a recibir de obispos fuera de Francia peticiones de envió de religioso. Aproximadamente año por medio desde 1840 hasta 1864 hizo nuevas fundaciones en el extranjero y casi todos los años enviaba grupos de dos o tres- hasta doce o mas religiosos- para que se unieran a los sacerdotes, Hermanos y Hermanas que ya estaban trabajando en otros países de Europa o en África. Norteamericana o Asia. Principalmente por no tener un numero mayor de religiosos disponibles, tuvo que rechazar el doble de las invitaciones que acepto, incluyendo peticiones de Argentina y Australia. Los religiosos de Santa Cruz, diseminados a través de cuatro continentes, empezaron a aceptar vocaciones locales para la congregación , tan pronto como la gente entre la cual estaba viviendo y trabajando empezó a solicitar admisión. Desde el principio y según el plan fundador, Santa Cruz ha sido una comunidad internacional.
En los años posteriores al tiempo de nuestro fundador, la Congregación se retiro de varios países y durante largo tiempo siguió creciendo solo en América. Sin embargo, durante los últimos treinta y cinco años hemos estado reconquistando el carácter internacional se nos ha hecho mas evidente. Es claro para nosotros el peligro de divisiones por razones étnicas.
No obstante, es importante apreciar no solo las complejidades de ser una comunidad internacional, si no también las ventajas que hoy que ello trae consigo. La convivencia con personas de otro contexto social o cultural nos otorga mayor objetividad y humildad-respecto a lo nuestro. Facilita una visión más amplia y nos ayuda a evitar un cierto provincialismo que es tan propio a grupos que trabajan solo en un país dentro de una cultura y un solo idioma.